Seis pasos. El cuarto puede ser parar.
Es el mismo recorrido en todos los encargos, cambie el sector o la tecnología. Lo que cambia es por dónde se entra y hasta dónde se llega.
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Comprender el contexto
El problema declarado y el real casi nunca coinciden. Alguien pide una web y lo que necesita es que le lleguen encargos. Sin esta fase, todo lo demás se construye sobre una suposición.
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Comprobar qué es verdad
Qué está verificado, qué lo afirma alguien, qué es una hipótesis y qué falta por saber. Distinguir lo comprobado de lo declarado es lo que más discusiones ahorra después.
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Encontrar lo que no encaja
Incoherencias, pérdidas silenciosas, riesgos que se están asumiendo sin querer y oportunidades que ya existen y nadie usa. Cuatro cosas distintas que conviene no mezclar.
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Decidir si conviene actuar
Corregir, reconstruir, construir, derivar a un especialista o no hacer nada. Aquí el trabajo puede terminar, y a veces debe.
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Construir una respuesta acotada
Con el alcance, el plazo y —sobre todo— lo que queda fuera escrito antes de empezar. Es la parte que se suele omitir y la que evita casi todos los malentendidos.
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Medir si ha servido
Antes de construir acordamos qué señal indicará que ha funcionado y de dónde saldrá ese dato. Si no se puede saber si sirvió, no está terminado.
No se toca lo que funciona sin poder volver atrás.
El miedo a que alguien te rompa lo que ya tienes montado es razonable. Casi todo lo que hago entra en algo que está en marcha y da de comer a alguien, así que el trabajo se organiza para que un error no se convierta en un problema.
- Cambios pequeños, uno cada vez, en vez de una sustitución completa.
- Pruebas reversibles: antes de tocar nada se prepara cómo deshacerlo.
- Validación con datos reales, no con ejemplos que siempre salen bien.
- Revisión antes de escalar: primero en pequeño, y solo después al resto.
Nada se sustituye hasta que lo nuevo se ha comprobado funcionando al lado de lo viejo.
Entender el problema y decidir qué merece construirse.
Aporto contexto operativo, criterio de producto y capacidad para convertir un problema poco definido en una respuesta concreta. Investigo, contrasto, construyo y compruebo sin perder de vista cómo se utilizará realmente.
La inteligencia artificial amplía la capacidad de investigar, comparar, prototipar y construir. El contexto, las decisiones, la comprobación y la responsabilidad siguen siendo humanos.
Lo que no prometo.
Una revisión mía es una opinión fundamentada y comprobable, no una certificación:
- No garantizo encontrar todo. Digo qué he mirado y qué no.
- No afirmo más de lo que puedo sostener, y marco qué es hecho y qué interpretación.
- Cada hallazgo va con su ubicación exacta, para que otra persona pueda contrastarlo.
- El análisis de costes, márgenes y compras es operativo. No es asesoramiento financiero ni fiscal.
- En materias reguladas o de alta especialización —fiscal, jurídica, seguridad avanzada— derivo.