Tres proyectos. Y las decisiones detrás.
Qué problema tenía cada uno, qué se construyó, qué se decidió por el camino y qué demuestra sobre la forma de trabajar.
La gestión diaria de un taller mecánico pequeño —clientes, vehículos, recepciones, reparaciones, presupuestos y facturas— dependía de papel, memoria y herramientas sueltas.
- Aplicación Android publicada, mantenida y actualizada durante años
- Fichas de clientes y vehículos, recepción con fotos y reparaciones
- Presupuestos, órdenes de trabajo y facturas en PDF con numeración correlativa
- Avisos por vehículo, copias de seguridad y exportación de datos
- Acceso desde el ordenador y complementos por suscripción
Un producto real en manos de talleres, con modelo de suscripción. Lo que ha ido cambiando no lo decidió una hoja de ruta: lo decidieron el uso, el soporte y las incidencias que aparecen cuando alguien depende de la aplicación para cobrar.
Qué demuestraQue esto no es construir y marcharse. Hay mantenimiento, soporte, actualizaciones que no rompen los datos de nadie y decisiones tomadas para que la herramienta siga siendo sencilla en vez de acumular funciones.
Un taller con varias personas necesita los mismos datos en el móvil del jefe de taller y en el ordenador del mostrador, con usuarios, permisos y flujos compartidos. Una aplicación que vive en un solo teléfono se queda corta.
- Aplicación web accesible desde móvil y ordenador
- Multiusuario con roles y permisos, y los datos de cada taller separados
- Órdenes de trabajo, clientes, vehículos, inventario y facturación
- Importación de datos desde la aplicación anterior y desde hojas de cálculo
- Suscripciones, gestión de cuenta y despliegue continuo
Un producto web en evolución, construido sobre lo aprendido en años de soporte a talleres reales: los mismos flujos que ya funcionaban, ahora compartidos entre varios puestos y dispositivos.
Qué demuestraCapacidad de llevar un sistema completo hasta publicarlo y, sobre todo, de migrar los datos del sistema anterior. Eso último es lo que de verdad decide si alguien puede cambiar de herramienta.
Una empresa familiar dependía de la plantilla de un proveedor externo: sin control sobre el código, sobre sus datos ni sobre cómo se presentaba su propio trabajo.
- Web pública con catálogo, fichas y búsqueda propias
- Panel de administración ajustado a cómo trabaja la persona que lo usa
- Migración del inventario del panel anterior, con los datos heredados normalizados
- Formularios, gestión de peticiones y agenda de visitas con confirmación manual
- Control de acceso, seguridad y textos legales
Una base propia: código y datos bajo su control, contenido que se publica y se cambia desde dentro, y una operativa que ya no depende de un proveedor externo para mover una coma.
Qué demuestraQue una web a medida no es cambiarle los colores y los textos a una plantilla. La estructura, el panel, los contenidos y cada decisión salieron del negocio: de la información que ya existía, de lo que hacía falta gestionar y de la persona que iba a tener que usarlo todos los días.
Más cosas construidas y publicadas.
- Trabajos, Presupuestos y Facturas — Trabajos, presupuestos y facturas para quien factura desde el móvil. Ver en Google Play
- Notum — Notas, diario y tareas que se quedan en el teléfono: sin nube y sin cuenta. Ver en Google Play
Criterio nacido fuera del código.
Antes de construir software hubo años de trabajo en entornos reales: operaciones, compras, asistencia técnica, identificación de referencias y componentes, soporte, incidencias, clientes al teléfono y decisiones tomadas con información incompleta.
Esa parte importa porque muchos problemas no empiezan en la pantalla. Empiezan en cómo se trabaja, qué datos faltan, qué se repite, dónde se atasca una decisión o qué necesita una persona para poder avanzar sin pelearse con el sistema.
¿Alguno se parece a lo tuyo?
Aunque no encaje del todo, cuéntamelo. Saber si encaja es parte del trabajo.
Cuéntame el problema